sábado, 8 de febrero de 2014

Querido tú:

He decidido hacerte esta carta porque mereces saber que nada es culpa tuya... simplemente todo ha cambiado y no sé decirme por qué. Te quiero pero no, no puedo seguir contigo. Lo más ridículo es que me he mentido a mi misma creyendo que por fin te había encontrado. Adoraba como pasabas de enfadado a enamorado en cuestión de segundos, me encantaba tu piel y tu olor cada vez que me abrazabas, adoraba tu manera de escuchar todas mis tonterías, no podía vivir sin tus abrazos constantes, me encantaba cuando te burlabas de mis tonterías y de mis maneras de tocarme el pelo, disfrutaba sin hacer nada, matando el tiempo, adoraba tantas cosas de ti... En cambio ahora, detesto tus cambios repentinos de humor, odio tu poca iniciativa y que digas sí a todo, me aburre estar sin hacer nada, perdiendo el tiempo... Por eso no puedo seguir contigo, porque cometí ese error que comete todo el mundo de creer que eras quién yo quería que fueras, de sin comprobarlo decirte que eras el amor de mi vida, de pensar que eras mi uno entre un millón, porque eran más mis ganas de encontrarte que las de estar contigo, pero no has sido tú el único engañado, yo también me creí que eras para siempre... que serías mi antes y mi después, lo que siempre había querido. Sé que me volverá a pasar, me volveré a mentir y volverá a parecerme todo increíble... Me veo mintiéndome otra vez, equivocándome, pero ya no contigo... ya no contra ti. Lo siento mucho, te deseo lo mejor.